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25 de Junio de 2008
LA IZQUIERDA SECTARIA Y LOS FALSOS DEMÓCRATAS

El equipo de gobierno del Consell insular, en boca del conseller Joan Lluis Torres, justific el asalto al ayuntamiento y decidi que existen razones por las cuales se puede permitir que un grupo de personas puedan entrar en una institucin pblica, interrumpir cualquier reunin que all se est desarrollando e insultar a los presentes. Es, sin duda, una explicacin increble que hace aicos el sentido comn, nos empuja a una dinmica muy peligrosa para la salud democrtica de Menorca y crea un precedente muy preocupante para la propia convivencia ciudadana.

Nadie puede poner en cuestin la libertad de expresin, la libertad de manifestacin o la libertad a pensar y opinar distinto. Sin embargo estos derechos no pueden servir para imponer por la fuerza bruta determinados puntos de vista y, ni mucho menos, da derecho a nadie para abordar las casas consistoriales y montar un espectculo como el que se vivi en Ciutadella el pasado 29 de mayo. Todo el mundo tiene el derecho a quejarse y criticar cualquier accin. Faltara ms. Pero no es justificable, de ninguna de las maneras, el utilizar estos mtodos totalitarios de presin poltica para conseguir determinadas decisiones.

La decisin de los consellers de izquierdas, incluida la presidenta Joana Barcel, de aprobar y alentar este tipo de actuaciones vandlicas, sin duda alguna les desprestigia a ellos mismos y nos muestra su verdadero rostro. Nos ensea su escasa cultura democrtica y nos muestra el sectarismo que les mueve. Cuando el alcalde de Alaior fue abucheado en las pasadas fiestas de Sant Lloren por un grupo de ciudadanos, siempre desde la calle, sin poner un pie en el ayuntamiento de esa ciudad, los mismos que ahora ven con buenos ojos el asalto al Ayuntamiento de Ciutadella, en ese momento se rasgaron las vestiduras y empezaron una caza de brujas contra militantes del Partido Popular. Y, desde mi punto de vista, no es comparable lo que pas en las calles de Alaior, con el asalto a una institucin pblica como es el Ayuntamiento de Ciutadella, por parte de un grupo de menores de edad empujados por determinados cargos pblicos y personas significadas de los partidos de izquierdas. La gravedad es mucho mayor en el caso de Ciutadella y, de hecho, se han superado unos lmites que jams se deberan haber saltado.

En efecto, la izquierda lo tiene muy claro. Las cosas estn bien o estn mal en funcin de quien lo haga. Segn la izquierda, entrar en el Ayuntamiento de Ciutadella por la fuerza bruta, interrumpir reuniones e insultar al alcalde, es un hecho loable e incluso honroso y, en cambio, si se lo hacen a alguno de su partido, las cosas cambian totalmente.

Qu pasara si la institucin asaltada fuera el Consell insular, se interrumpiera un pleno y se vilipendiara a la presidenta Joana Barcel? Sera ello justificable? Quin marca lo que es justificable y lo que no? Es el conseller Joan Lluis Torres quien determina lo que merece un asalto a un ayuntamiento y lo que no? Es la democracia del insulto y el asalto la que promueve el equipo de gobierno del Consell insular?

En fin, lo que debera haber merecido la repulsa de todos y la condena unnime de los demcratas, ha recibido, sin embargo, por parte de la izquierda en el Consell, su aplauso y su aliento. Esto marca un precedente muy peligroso y un agravio comparativo con hechos precedentes de mucho menor calado. Corren malos tiempos para la democracia. El sectarismo de esta izquierda es cada vez ms evidente y esto es, ciertamente, preocupante.

© Partido Popular Menorca